Friday, June 16, 2006

La Quinceañera

La Quinceañera
OBRA EN UN ACTO

Personajes:
Ricardo: Esposo de Mariana y padre de Alejandra.
Mariana: Esposa de Ricardo, hija de Concepción, madre de Alejandra
Alejandra: Nieta de Concepción, hija de Mariana y Ricardo
Señorita Concepción: Madre de Mariana y Joaquín, abuela de Alejandra
Martín: Mozo, sirviente, mayordomo.

Primer cuadro
(Un comedor, muebles convencionales clase media, una puerta que da hacia la calle.)

RICARDO
- (molesto) Te lo advertí Mariana, esa mentira era demasiado peligrosa, era imposible saber cuál sería su reacción! ¡cuestión de tiempo, una bomba! eso fue lo hiciste, ¿Que le dirás ahora? De verdad, estás loca, no se de donde sacaste esa estúpida idea.

MARIANA (sentada con un café, nerviosa)
-No se, déjame en paz, ¿que quieres que haga ahora? por lo menos le ahorré dos años de sufrimiento, si se lo hubiera dicho antes no lo hubiera superado...ni que tuviera 15 años! finalmente era su hijo ¿o no? no es fácil entender que asesinaron a tu hijo.
Y no me lo tienes que recordar, ya lo se, todos sabemos que no lo quería, es mas, parecía que le estorbaba... pero no por eso se iba a quedarse indiferente, como si nada, no?
Hay, Joaquín, ¿para que tenía que irse a vivir a Los Ángeles?

RICARDO
-Ya deja de discutir, llevamos horas hablando de lo mismo.
No se como has logrado mantener esta mentira por tanto tiempo. ¡Total!

MARIANA
- Mira Ricardo, con las broncas que tenemos con Alejandra, ya vivo suficientemente histérica, ¿para que necesitamos otras? mamá es una mujer grande, por muy mal que esté se resignará.
Mejor habla con tu hija, que buena falta le hace.
Los amiguitos que se carga, sus malditos antros! vete a saber... ella es la que me preocupa, solo piensa en el “que dirán” y en una ciudad como esta, donde el chisme es el emperador pues ya sabrás...
Cada vez está mas alejada de nosotros.

(se oye un golpe en la puerta, Ricardo abre la puerta y recibe una invitación, rosa, con encaje, en forma de corazón,- el mensajero no se alcanza a ver, la puerta se abre solo parcialmente-)

RICARDO
-Es una invitación de tu madre, la trajo un mensajero. ¡¿que demonios?!
(abre la invitación y lee)

“Por medio de la presente,
la Srta. Concepción Miranda
tiene el honor de invitarle a la Gran Gala
que con motivo de sus 15 años ha preparado
este día 8 de junio a las 19 horas
además de tener el gusto de anunciar
su próximo enlace matrimonial con el
Teniente Marcial Treviño.
Será un gusto poder contra con su presencia”

¡Por favor! esto es un error ¿15 años, gran gala, enlace matrimonial?
Estoy acostumbrado a esta familia, aquí el “absurdo es lo cotidiano”, ¿que mas se podía esperar?
...Pienso en tu padre, en Don Osvaldo, un hombre tan importante en este ciudad y ¡que suegro! y mira las vergüenzas que estamos ahora pasando


MARIANA
-No sueñes Ricardo, la vergüenza que fue mi padre. Piensa... el día 8 mi mamá cumple 85 años, a lo mejor es un error de imprenta.
Deja los pleitos para cuando Alejandrita nos arme otra de las suyas... estoy hasta el gorro de los famosos “tragos de más”.
Esa niña me tiene enferma.

(entra Alejandra, intempestiva)

ALEJANDRA
- Papá, mamá...han escuchado?
Que mi abuela está preparando una fiesta, dicen que sus 15 años, ¡15 años! ¿Tiene idea de lo que está haciendo? ¡ somos el hazmerreír de todos, ¿Que demonios se habrá fumado? ...De por si que somos los apestados, con tanta historia en la familia, que si el abuelo y sus fraudes (por más que me quieras convencer papá del Gran abuelo Osvaldo), que si el tío asesinado y cosas yo no acabo de entender, ¡ahora esto, justo lo que me falta!

RICARDO
-Párale Ale.. párale a tu cuento. “Me vale madres lo que piensen tus amigos”...mejor así, con una abuela loca se olvidarán de ti.

MARIANA (gritando a Ricardo)
-Vete a casa de mi madre a ver que está sucediendo, no creo que sea un error; algo anda mal, desde que Doña Vicenta “la verdulera” le dió el pésame por la muerte de mi hermano que tan estúpidamente yo tuve a bien ocultarle… Don José el boticario no sale de su casa y Martín, su guardián-mayordomo-mozo-acompañante-sirviente, no nos deja hablar con ella

RICARDO
-Al menos él es fiel y la cuida y hace todos los trabajos de la casa, de otra manera ¿cómo pagaríamos los arreglos del mausoleo ese en el que vive tu madre?
y el pobre viejo de Don José se ocupa de su salud. ¿que mas quieres?
Iremos Alejandra y yo, es mejor que pienses como solucionar esto… (tomando la invitación)
¡ cómo explicarle a tu madre que su hijo fue asesinado mientras dormía, y que esto sucedió hace ya dos años! pobre infeliz. Espero que me escuche y que ver a Alejandra la haga recapacitar.

MARIANA (taciturna)
-Fue un error haberle ocultado que Joaquín había muerto. El no tenía el más mínimo interés por regresar ni saber nada de nosotros. Mi mamá nunca lo quiso y cuando mi padre cometió ese fraude… Joaquín vivía avergonzado! pensé que le evitaría sufrimientos a mi madre si se lo ocultaba ¿cómo iba a suponer que después de dos años, la verdulera se lo diría así como así?

ALEJANDRA (a Ricardo)
-¿Ir yo? Esta vez no te mediste papá ¿que pitos toco en este asunto? no la entiendo, ¿qué le voy a decir? ¿que es una vieja loca? ¡No me metas en sus broncas, no la soporto!

RICARDO
-Cállate, y acompáñame a ver que está pasando, después discutiremos lo que dirás ó dejarás de decir y Mariana; tu vete a la imprenta para que averigües si hubo algún error. (salen de escena llevando la invitación)

Segundo Cuadro

(En el escenario hay una pared que lleva a una recámara con muebles Victorianos, y un ropero que tendrá en una de su puertas interiores un gran espejo. Del otro lado un recibidor, flores, un sillón de tapicería cargada y una puerta)
(Tocan, abre el mayordomo)

MARTIN
-Buenos días Don Ricardo, Señorita Alejandra, es un honor, pasen, pasen, puedo ofrecerles algo, una bebida helada?

RICARDO
-Buenos días Martín; no te molestes. Hemos recibido la invitación de Doña Concepción (mostrándosela) y queremos saber si puedes explicarnos lo que está sucediendo.

MARTIN
-Ah! Las buenas nuevas… si, con gusto Don Ricardo. Resulta que la Señorita Concepción ha decidido festejar sus quince años y felizmente dar la noticia de su próximo enlace.

ALEJANDRA
-Déjate de juegos Martín, que Señorita ni que Señorita, estás hablando de mi abuela…
¿sabes cómo la gente se burla de esta invitación? No inventes…

MARTIN
-Yo no soy nadie para juzgar lo que la Señorita decide, estoy aquí solo para servirla.

RICARDO
-Martín, deja a un lado tu lealtad, sabes que te agradecemos todo lo que haces por ella, pero estos son momentos críticos, su salud está de por medio, además de NUESTRO NOMBRE…. ¿Acaso has olvidado a Don Osvaldo? el gran hombre que fue, él hubiera dado la vida por esa mujer, y ahora ella anuncia un pretendiente. ¡Por Dios! Estoy seguro que hablando entrará en razón.

MARTIN
No se ofenda, Don Ricardo, pero eso del nombre y la historia de Don Osvaldo, (que Dios lo tenga en su gloria) no es mas que un cuento que la familia ha mantenido.
además el Doctor Don José está con ella y no puede ser molestada, lleva a cabo su revisión diaria, ya sabe, desde aquella pulmonía que costó tantas vidas en la ciudad y solo él supo controlar, es el único médico en quien ella confía. Además es su amigo y confidente.

RICARDO
-¿Médico? Pero si se trata del boticario, por favor Martín, esto es importante.

MARTIN
-Lo siento, son órdenes. Yo les llamaré cuando la Señorita esté dispuesta para recibirlos, tengo mucho que preparar para la fiesta del sábado. No se preocupen, dejen todo en mis manos.

RICARDO
-Esta bien Martín, avísanos si hay algún cambio. Habla con Don José, quizá el sepa algo que nosotros ignoremos.
Vamos Alejandra, tenemos que calmar a tu madre, que ella se haga cargo de lo de las invitaciones y siga adelante con la farsa. ¡A ver que se le ocurre!

ALEJANDRA
-Para farsas... nadie le gana a esa mujer... y tu papá, no te mides, esa devoción que le tienes al abuelo... ¿porqué mejor no te preocupas por el lo que la gente habla? Además esto es ridículo, yo no se ni por adonde empezar. ¡15 años, Ja, ni yo tuve esa fiesta cursi, pasada de moda! que oso....

RICARDO
-Alejandra, deja de quejarte, esto no tiene nada que ver contigo, después de todo, la culpable es tu mamá; ¿cómo se le ocurrió ocultarle el asesinato de Joaquín? ¡Imagínate a la pobre mujer enterándose de una tragedia allí en medio del mercado?

Tercer Cuadro

(Un telón negro cubre el escenario posterior, al frente de éste hay una banca y algunas plantas simulando un jardín)

SENORITA CONCEPCION (sentada en la banca)
-(voz alegre) Saber que llego a mis 15 años y tengo un enamorado, mi Marcial, ¡tan guapo, tan erguido! no puedo esperar para anunciar el día de nuestra boda!

(llega Alejandra, se acerca cautelosa, la abuela hace caso omiso de lo que le dice)

ALEJANDRA
-Abuela, abuela, estás bien?
Toda la semana te hemos llamado, mi mamá está enloqueciendo, hemos venido a buscarte y no sales, pasas el día con Don José … ¿que te sucede?
Martín fue a casa y solo atinó a decirnos que estemos preparados para la fiesta… ¡pero si cumples 85 años abuela, no 15! Eres viuda, no te vas a casar.

SENORITA CONCEPCION
-(voz alegre) ¿Qué que me sucede? Pues nada, ¿que ha de ser?
Justo ahora espero a Marcial, tenemos que ponernos de acuerdo en los detalles para la boda.
¡Hay! pero si eres tú, Tía Alejandra, ahora te reconozco, que gusto que hayas venido a mi celebración, estoy segura que encontrarás alguien con quien compartir una ó dos piezas de baile, ya es hora de que tengas algún pretendiente.

ALEJANDRA
-Pero abuela, soy tu nieta, ¡ahora resulta que tengo una abuela menor que yo!

SENORITA CONCEPCION
-(voz alegre) Tía, tía, no te preocupes, deja de llamarme abuela, ¿que pensará Marcial si te escucha? me da tanto gusto verte… ya no tarda, ya lo conocerás, es tan buen mozo…

(se atisba una Mirada de coquetería en la Señorita, hace caso omiso de Alejandra y ella la ve hablar sola, como si la cortejaran, reírse para si misma y sonreír, lanzar un beso)

Cuarto cuadro
(en casa de Mariana)

MARIANA (a Ricardo)
-Listo, ya terminé de llamar a todos los invitados y les he comentado lo que sugeriste. Que fue un error de imprenta y que la abuela celebra su cumpleaños número 85. Hemos puesto sobre aviso a Martín para que no desdiga la historia y lo mas importante… que no le diga nada a mi madre.
Me tiene inquieta eso de que no hayamos podido verla ¿que tal si el tal Marcial existe? Obviamente perdió la cordura...

RICARDO
-Eso ya lo sabemos, Alejandra habló con ella, dice que físicamente se ve muy bien, pero no recuerda nada de su vida actual. Alejandra también está mal, creo que es la primera vez que la veo así, está impresionada, me preocupa, ha estado inestable.

MARIANA (nerviosa)
-¡inestable... claro, tenía que ser tu hija!
Está cambiada, algo raro hay en su actitud. Veremos que sucede el día de la fiesta. La abuela invitó a su “tía Alejandra a ver su ajuar y ayudarla a arreglarse para la fiesta” Alejandra nos tendrá al corriente.

RICARDO
-Por nuestra parte está hecho todo en la medida de lo posible. Martín tiene controlada la dichosa fiesta y espero que Don José la tenga “a punto físicamente”, después llevaremos a la abuela a un asilo y la haremos entrar en razón.

MARIANA
-Tienes razón, ahora conviene dejarla, no tiene caso seguir dando vueltas sobre lo
mismo.
(oscurece y desaparecen del escenario)

Quinto Cuadro

(en la recámara de la Señorita Concepción se encuentran Alejandra. Saca del ropero un vestido de época color rosa, con cauda y lo colocan sobre la cama al lado de algunos hilos de perlas)

ALEJANDRA
-Gracias abuela, digo… sobrina, por dejarme estar contigo y ver el vestido que vas a usar esta noche, te voy ayudar a peinar y acomodar tu joyería.

SENORITA CONCEPCION
-(voz alegre) ¡Hay tía! Es la noche mas emocionante que he tenido! Imagínate, Marcial… en su uniforme hará público nuestro amor. Nunca creí tener tanta suerte… y pensar que mis padres se preocupan tanto por mi.

ALEJANDRA
-¿Se preocupan tus padres por ti?

SENORITA CONCEPCION
-(voz alegre)¡Claro! no dejo de ser la joven descocada de siempre. Tu lo sabes muy bien... los pretendientes... las amistades.. mis escapadas, supongo que es normal a nuestra edad ...

ALEJANDRA (burlona)
-Si, así es, pero creo que lo has superado y por mucho, ¡no te imaginas cuanto!

SENORTIA CONCEPCION (vistiéndose)
-(voz alegre) Ayúdame tía, no me puedo abotonar el vestido
Debo lucir maravillosa el día de hoy, creo que usaré un poco de polvo de remolacha sobre las mejillas. Quizá le pida a mi nana, que me preste el lápiz árabe con el que se arregla los ojos, ese...el que cuida como si fuera de oro!
(con el vestido puesto, empieza a ponerse las perlas, gira emocionada)

Dime tía, ¿como me veo? ¿Me queda bien el vestido? Lo siento ajustado, habré subido de peso? a Marcial le gusta tomarme de la cintura y danzar ¡Es como un sueño!
Vamos, abre la puerta del armario, deja que me vea en el espejo.
(Alejandra le acomoda las perlas, le estira la cola del vestido, la pone frente al armario y se dispone a abrir las puertas de éste)

ALEJANDRA
-¡Ya va, ya va! será una sorpresa, tu vestido es hermoso. Mis padres estarán orgullosos.

SENORITA CONCEPCION
-(voz alegre) ¿Tus padres? En que año vives tía? Tus padres fallecieron hace mucho, me parece que aún los hechas de menos.

ALEJANDRA
-Hay, perdón, he querido decir nuestras amistades. Si seguramente es eso, les hecho de menos. Tu sabes, la familia nunca se olvida.
(finalmente Alejandra abre el armario y deja al descubierto un gran espejo, Concepción se para frente a él, pierde el balance y Alejandra la ayuda a sentarse)

ALEJANDRA (muy preocupada)
-¿Estás bien? Abuela, ¿que te ocurre? estás muy pálida, deja que llame a Martín, quizá Don José ya haya llegado, le pediré que venga a verte… ¿quieres un poco de agua?

(la abuela se para y observa el espejo como si viera a través de él, lo toca)

ALEJANDRA
-Abuela, abuela, responde, ¿que te sucede?

SENORITA CONCEPCION (hablando al espejo)
-(voz alegre)¿Roberta? ¿Eres tu? No sabía que habías venido… pero como he podido olvidar enviarte una invitación? ¡eres un encanto, te ves preciosa! Mira, tengo muchas sorpresas; … novedades que contarte, estoy segura que recuerdas a Marcial, ¡seguro que lo recuerdas! es tan buen mozo, tan educado… ¿sabes? Me cortejó, vino a visitarme, consiguió que le trasladasen y… me caso con él! Si, Roberta, me caso. Justamente hoy, el día de mi cumpleaños, anunciaremos nuestro enlace.

ALEJANDRA (alarmada)
-Abuela, abuela, ¿quién es Roberta? ¿Con quien hablas?

SENORITA CONCEPCION (No escucha a Alejandra, continúa hablando)
-(voz alegre) Me contaron que estuviste enferma, muy grave, no sabes cuanto me alegro de verte bien y tan alegre. Me habían dicho que no sobrevivirías a esa tifoidea …¡pero ya ves! recuerdo este vestido de hilo amarillo, siempre ha sido tu preferido.
¿Estas celosa de mi compromiso? No, que va, para eso son las amigas. Siento...que han pasado años desde que no te veo, como si el tiempo se fundiese entre mis manos, como si la realidad no fuera sincera y me jugara una broma. Pero...¿qué broma podría ser? Mi mejor amiga. Mi Roberta.
(con voz ronca, se voltea hacia el público)
¿Recuerdas a Osvaldo? ¿Aquel joven grotesco? Sólo a ti te lo conté, nadie mas lo supo. Después del baile, aquel que organizaron un 5 de mayo, si… si… ese, cuando todos se pasaron de copas… no se que decirte, fue espantoso cuando Osvaldo me metió entre aquellos matorrales y me hizo eso... si eso, metiendo sus asquerosas manos entre mi ropa, rompiéndome el corpiño, tocándome los pechos y después… partiéndome en dos pedazos, ¡como sangraba! Me dolía tanto, no sabía que me había hecho. Tu me ayudaste Roberta, ¿recuerdas? corrimos a escondernos para limpiarme y yo lloraba, no podía caminar. Además... dejé de ser joven. (se queda callada, retiene el aliento, asustada)
Fuimos a mi casa, mi nana nos recibió, le preguntabamos que era eso que me había hecho Osvaldo.

(Alejandra escucha absorta)

- Si Roberta, aquello no fue nada, lo difícil llegó después, cuando alguien le fue con el chisme a mi papá y me mandó llamar para preguntarme que había hecho.
-Nada, le contesté, yo no hice nada, pero creo que Osvaldo estaba bebido y se lo contó a todo el mundo.
-¡Puta desgraciada! -me gritó papá- Tú lo provocaste, te lo andabas buscando y ahora el tiene que pagar las consecuencias; mi mamá lloraba y yo no sabía lo que me decía, y mucho menos me esperaba los golpes que me dio después. Mi nana gritaba, le explicaba que no era mi culpa, que yo no había hecho nada.
¡Hay Roberta, que bueno que estabas conmigo!

(voz alegre, se voltea hacia el espejo)

¿Cómo es que olvidé invitarte a mi gala de 15 años? ¿Me perdonarás algún día?
(toma la invitación que tenía Alejandra y la acerca al espojo, mostrándola)

(la luz se atenúa en la habitación de la Señorita, mientras se alumbra lentamente la sala adonde se observan llegando a los invitados. Mariana y Ricardo les dan la bienvenida, Martín recoge los abrigos y los sombreros, las risas, música y plática son audibles, se atenúa nuevamente la luz y se ilumina lentamente la habitación de Concepción)

SENORITA CONCEPCION
(con la voz ronca, parada de frente al público)
-Osvaldo, Osvaldo, no se cómo sacármelo de la cabeza Roberta, lo odio, no puedo perdonarlo. ¡No puedo!
Mi nana me dijo que podía estar cargada y no sé cuantos cuentos , me llenó la barriga de unas hierbas que casi me matan de dolores, “que pa’ echar al güerco fuera” –decía.

(se lleva la mano a la cabeza, pierde el balance, Adriana se le acerca la sostiene alarmada)

Siento un humo espeso, pesado, como si todo se fuera borrando, debe ser la emoción.

(cambiando el tono, alegre, gira hacia el espejo, mueve el vestido, se arregla el pelo)
¡me caso de blanco!

(Voz ronca, de frente al público)
-No como mis padres querían, de negro y a escondidas.
¿recuerdas como se burlaba de mi una tal Potranca? la del burdel del pueblo, -según ella- Osvaldo era suyo. ¡Vete a saber!
Solo de pensar en una vida con el tal Osvaldo, pero no... no sucedió.
Osvaldo me golpeaba siempre, como lo hizo aquel día y tantas otras veces.
No se de donde brotan ahora estos recuerdos, como si mi cabeza fuese un manantial de tormentos, no puedo dejar de pensar..tomaba tequila y arremetía contra mi, no le importaba si sangraba o lloraba, … y tú ya no estabas conmigo.

(Alejandra observa a su abuela con lágrimas en los ojos)

el humo Roberta, el humo… no me deja ver... Maltratos, Roberta, los maltratos.

(con voz alegre, voltea hacia el espejo)
-Pero mira, tú de amarillo y yo de rosa en un solo día, juntas de nuevo.
¿como cambia la vida, verdad? Reanudaremos nuestra amistad, Roberta, te lo prometo.
Compartiremos todo de nuevo.



(sube la intensidad de la luz en la sala, baja en la recámara. Se ve a los invitados despidiéndose, Ricardo y Mariana se acercan a la puerta de la recámara sin entrar. Se percibe a la Señorita Concepción recostándose, Alejandra le acomoda el vestido, cierra el armario, la observa)

Sexto Cuadro

SENORITA CONCEPCION (llorando)
(con la voz ronca, de frente al público)
-No te vayas todavía Roberta, espera unos momentos, necesito que desaparezca la niebla, el humo que me rodea. Aquí estoy bien, es solo la emoción que siento al verte de nuevo,
no te vayas

ALEJANDRA (ansiosa)
-Abuela ¿que te pasa, porqué lloras así?
abriré la ventana, dejaré entrar un poco de aire para que el humo desaparezca, (abre la ventana)

SENORITA CONCEPCION (se sienta lentamente)
-¿Sientes el aire caliente Roberta? es como aquel día en el baile, como el aliento de Osvaldo en mi cara, jadeando como un animal rabioso. Y Marcial que se encontraba tan lejos.
Acércate, tómame de la mano, (Alejandra le da la mano, se sienta a su lado)
Por fin me siento acompañada, protegida. No me dejes nunca mas.
Cuando me contaron que habías muerto pensé que la vida era injusta, que la que debía estar muerta era yo. Yo, que iba a tener un hijo de Osvaldo.
Nunca olvidé lo que me hizo, Roberta, no, siempre me lo recordó un niño llamado Agustín, nunca lo pude querer. Era como si Osvaldo hubiese salido de mis entrañas, de nuevo, como si el demonio se hubiera apoderado de mi cuerpo.
Quería morirme Roberta (apretando la mano de Alejandra).

ALEJANDRA
-Aquí estoy abuela, no me separaré de ti, te lo prometo, nadie te hará daño nunca mas... somos una sola persona, aquí estoy.

(la abuela le toma la mano con fuerza, las dos lloran en silencio, Alejandra la abraza, la abuela respira agitada, se lleva las manos al pecho, se va tranquilzando, voltea a ver a Alejandra, le acaricia la cara, le besa las manos)

SENORITA CONCEPCION (voz tranquila, sin fuerza)
Alejandra, mi Ale, lo mejor que he tenido en la vida, mi nieta adorada. Serás feliz, yo te lo prometo. (muere soltando la mano de Alejandra)

(la luz se percibe opaca)


ALEJANDRA
(abre la puerta un poco, se asoma al salón y les dice a Mariana y Ricardo)
-Mamá, papá, la fiesta terminó, dejemos a la abuela descansar, yo me quedaré con ella.

MARIANA
-Alejandra, ¿estás bien? te ves muy pálida. ¿Y tu abuela?

ALEJANDRA
-Estoy bien mamá, ella también. Mañana le pediré a Martín y a Don José que me ayuden con ella, por ahora se ha quedado dormida, váyanse por favor, confíen en mi una sola vez.

Séptimo Cuadro

(la Señorita Concepción está siendo velada en su casa con su vestido rosa, Martín, Mariana, y Ricardo la acompañan)

RICARDO
-¿has visto a Alejandra?

MARIANA
-No, no ha venido aquí para nada, Martín dice que está en la habitación de la abuela, que no deja entrar a nadie.

(en la habitación Alejandra observa el espejo)

ALEJANDRA
-Pues si, así es, le sacó a la vida más tiempo que nadie.
Logró vivir su juventud una vez más.
Ilesa, borró de un plumazo el dolor y encontró en un día de mercado, entre los olores y los colores... una fórmula secreta.

Por lo visto; el destino pertenece a quién le encuentra.
¿no es así Roberta?

(se oscurece el escenario, silencio)

FIN

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