Dramática, el teatro
DRAMÁTICA. EL TEATRO
El arte teatral se funda en dos ideas: la acción, el drama y el lugar donde se realiza, el teatro. Tal arte es, pues, la representación de las acciones humanas; para Aristóteles, es al imitación de los hombres en acción.
El nacimiento de este género se produce por el instinto de imitación común a todos los hombres. Los niños remedan las es cenas de la vida, que han visto; en la conversación fácilmente pasamos a dialogar imitando la voz, los ademanes, los modos, de las personas que intervinieron en el caso que se narra. Históricamente, su origen se halla en ritos religiosos y en ciertas fiestas celebradas en honor de perso najes mitológicos, en las cuales, a la imitación, se unía la expresión de sentimientos y los movimientos armónicos y va riados de la danza. Así, en la cultura europea, las dos formas dramáticas, la tragedia y la comedia, surgieron de los cantos corales usados en las fiestas de Baco, que se celebraban es pecialmente en la primavera y en ciertos meses de otoño e invierno. El ditirambo era, en la primitiva Grecia, un canto coral acompañado de danzas circulares, en las fiestas dionisíacas -en honor de Dionysios, introductor de la viña en Grecia-, que ejecutaban, alrededor de su altar, los coristas vestidos de sátiras, después de grandes luchas.
Las grandes tragedias griegas, verdadera perfección del género teatral, superada la etapa en que el teatro se centraba en la divinidad, fijaron su objeto en el hombre; son los hombres movidos por el hado, su argumento. Luego, vendrá el siguiente paso y los hombres serán gobernados mediante leyes terrenales.
El drama se realiza en un espacio distribuido de modo peculiar en su interior y acotado en su conjunto. Así, en su “Idea del teatro”, dice Ortega: “Al acotar el espacio, se le da una forma interior; y esta forma espacial e interior que informa, que organiza los materiales, es la finalidad”. La del edificio teatral viene expresa en su estructura dual: escenario y sala, para establecer la comunicación de actores y espectadores. Por lo que Ortega añade: “La palabra tiene en el teatro una función constitutiva, pero muy determinada; es secundaria a la representación. Teatro es, por esencia, presencia y potencia, visión, espectáculo y, en cuanto público, somos ante todo espectadores y la palabra griega teatro significa eso: miradouro, mirador”.
Independientemente de la belleza literaria, la represen tación escénica causa un placer que afecta principalmente a los sentidos; y se funda en la satisfacción que produce a los espectadores y a los actores el remedar los hechos de la vida con la mayor viveza, causando íntimas impresiones, sin que el espíritu tenga que hacer esfuerzos de atención y concentración, en el con curso de las otras artes, en la contemplación de las decora ciones, en el fondo musical, etc.
El teatro descansa en cierto número de convenciones ne cesarias o convenientes para la representación, no en la pura realidad. El teatro no es un calco somero y fiel de lo que pasa en la realidad, es una obra imaginaria, una ficción, que imita con verosimilitud la vida. El espectador no tiene inconveniente en admitir estas con venciones que le sustraen de la realidad, de su ambiente y que le absorben en la contemplación de un mundo imaginario al que el autor le transporta. Estas convenciones son tomar a los actores por las per sonas verdaderas, cuyo papel representan; admitir los telones o bambalinas por casti llos, salones o campiña; que hoy y en nuestro siglo, está pasando un suceso de la antigüedad, es convención. Es convencional el uso del verso, los monólogos, los apartes y la lengua en que se expresa.
La Dramática supone la contradicción y la lucha. De modo que ya vulgarmente se aplica el adjetivo "dramático" a toda lucha y opo sición que vemos en la rica realidad; las luchas pasionales se pintan eficazmente en el teatro con aquella eficacia de las cosas vistas y oídas. En cambio, los grandes acontecimientos de amplitud épica, no caben fá cilmente en la representación escénica.
El drama es esencialmente acción; aquello que más actividad, más movimiento, más vida proporciona, dando lugar a mayor número de situaciones en que los personajes pueden revelar enérgicamente su carácter y ejercer su actividad contribuirá más a que una obra sea dramática. El núcleo de la dramática es el hombre con sus cualida des morales, virtudes y vicios. La dramática, como se ha entendido y mostrado en todas las épocas y culturas, vive de pasiones, de afectos, de caracteres humanos: la vida humana en acción y en espectáculo. Cuando intervienen en el teatro figuras simbólicas o personajes extrahumanos, para conseguir vida poética, dramática, se revis ten de naturaleza humana.
Poesía dramática. Comprende todos aquellos escritos poéticos, en los que el poeta no narra acontecimientos y empresas, sino que introduce ciertas personas -que por eso se llaman actores-, que representan delante de los espec tadores, como si realmente aconteciera, un hecho en todo su desarrollo; y, con las palabras que el poeta pone en boca de ellos, expresa los sentimientos que agitan y mueven a aquellos que tienen parte en la acción representada.
La poesía dramática se dirige a los sentidos por medio de la representación visible, porque en ella desaparece el poeta, que en la épica figura como narrador; y se presentan los personajes ficticios que realizan ante el espectador la ac ción poética. La poesía dramática requiere un plan detenidamen te calculado y perfecto conocimiento de los medios y de los efectos de la composición; en ella, pues, más que en ningún otro arte, se necesita destreza manifiesta. Las partes principales de la obra dramática son los actos, los cuadros y las escenas; su número no puede ir determinado, depende de la naturaleza del asunto.
Los elementos del drama que conmueven al espectador, suspendiendo su atención, incitando su sensibilidad y cautivando su fantasía, son la verdad profundamente humana de los caracteres, el choque y conflicto de las pasiones, el colorido de los sucesos, el movimiento de la acción y la importancia del pensamiento cuando la obra es de tesis o de tendencias.
Las situaciones dramáticas intensifican el interés. Son los momentos decisivos en que un personaje, con tal carácter y determinadas circunstancias, debe tomar una resolución, instantes críticos en que la acción alcanza un interés culminante
Estilo. Admite variados acentos; caben muchos tonos. El punto está en que haya con cordancia entre la inflexión del estilo y la situación. Puede ser próxima al familiar en las escenas menos im portantes; grave y sostenido, donde domina la calma y la re flexión; apasionado y vehemente en los pasajes más pa téticos.
La tragedia. La palabra tragedia se compone de los términos griegos: tragoV, macho cabrío, y adw, cantar; y significa canción el loor de Baco y obra dramática de acción grande, extraordinaria y capaz de infundir lástima y terror; usa el tono y estilo elevado y un desenlace funesto. El género trágico pasó de Grecia a las otras literaturas con algunas modificaciones. En la tragedia griega, purgar los afectos es arrancarlos de los bienes falsos, los placeres pasajeros, las veleidades, y ponerlos en los bienes ver daderos y supremos: justicia, virtud, moderación, paz del alma. Los hechos trágicos revelan la caducidad de la humana fortuna, el poder de los dio ses, o del hado, en suma, esas leyes supremas que rigen el mundo. La tragedia tiende a confundir y hacer callar la soberbia humana, a refrenar las pasio nes que, de un error a otro más grave, llevan al hombre a los remordimientos y a la desgracia y envuelven en la pena al inocente con el culpado.
Existen muchas otras interpretaciones: La tragedia purifica el terror y odio y suscita la compasión, pues merced al arte despoja de lo penoso y amargo de la realidad y hacen que afloren los buenos sentimientos experimentados con placer y deleite. Toda pasión existe en germen en el fondo del alma y allí se des arrolla más o menos, según los temperamentos.
Las otras obras de carácter trágico son una mezcla de tragedia y drama moderno y deben considerarse como dramas trágicos. Hay dramas trágicos, históricos, psicológicos, fantásticos.
Comedia es un poema dramático que, pintando costum bres humanas, hechos ridículos y caracteres comu nes, con el fin de excitar la hilaridad, representa el lado festivo y alegre de las cosas. Por consiguiente, son notas características de la comedia: El predominio del elemento cómico en la acción y en los caracteres.
Una obra dramática, en que lo ridículo sea secundario, en que no se satirice alguna debilidad social o no se procure excitar la risa con personas y casos divertidos, no merece el nombre de comedia. En Ella ca be lo serio, y aún lo apasionado y patético, a condición de que no sea excesivo. Hay comedias en que lo ridículo domina en absoluto, los sainetes; y, con frecuencia, lo serio y lo cómico se mezclan, sobre todo, en las que se propone una enseñanza moral.
Fácil es comprender que de la comedia al drama no hay más que un paso en ocasiones; y que basta acentuar la pasión aumentar la intensidad del conflicto y reducir la importancia del elemento cómico para que se pro duzca el verdadero drama.
El drama moderno. Cada género clásico ha ido girando a un tipo de representación de variedad extra ordinaria en la contextura. Al aunar bien el valor literario y el de la repre sentación escénica, el arte teatral se hace más vivo, más plástico y el más real de todos los géneros poéticos. La misma transformación se advierte en el género có mico que, al evolucionar, poco a poco, fue ganando en finura y distinción.
Como el género dramático se funda en la observación interna de las pa siones, de sus leyes y desarrollo y en la observación externa de sus manifestaciones, que no son posibles, sino en edades más cultas y reflexivas, se comprueba que, en todas las literaturas, ha florecido después de la épica y la lírica.
Camilo Valverde Mudarra
Catedrático de lengua y Literatura Españolas
Lcdo. en Ciencias Bíblicas
